El logotipo de la ciudad hispalense acapara la atención de muchos visitantes que se preguntan cuál es su origen y por qué se lo encuentran en todas partes

 

Es una de las preguntas más frecuentes que se hacen los turistas que llegan a Sevilla: «¿Por qué hay escrito NODO en muchos lugares de la ciudad? ¿Qué significa?» Lo cierto es que si uno camina por la capital andaluza y se fija un poco lo encuentra por todas partes. Los turistas más curiosos asaltan al guía en cuanto pueden, y aunque existen muchas teorías, todos terminan contando la más famosa que, sin duda, es también la más fascinante.

Guerra por la sucesión al trono de Castilla

Para entender el origen de su significado hay que remontarse en la Historia hasta la segunda mitad del siglo XIII. Por aquel entonces, el rey Alfonso X ‘el Sabio’ está en guerra contra su hijo Sancho, futuro Sancho IV.

Las razones que dieron lugar a esta guerra entre padre e hijo se deben a los derechos de sucesión. El primogénito y heredero al trono, Fernando de la Cerda, murió con apenas 19 años, pero en su corta vida el príncipe tuvo dos hijos, que reclamaron el trono de Castilla a su muerte. Sin embargo, el infante Sancho, hermano de Fernando, entendía que la corona le correspondía a él. Esta circunstancia propició que Alfonso quisiera contentar a todas las partes, lo que originó el desencuentro y la lucha de ambos pretendientes por alcanzar el trono sin la mediación del rey.

Pese a su gran preparación y enorme conocimiento, materializado en obras tan reconocidas como las Siete Partidas o las Tablas Alfonsíes, entre otras, Alfonso X no supo administrar correctamente al país, pues empleó durante casi veinte años una ingente cantidad de dinero en conseguir la corona del Sacro Imperio, un título que nunca llegó, arruinando con ello el erario público.

Pronto surgió un bando de enemigos del rey, con Sancho a la cabeza, temeroso de que las desafortunadas gestiones del rey acabaran con la dinastía. Sancho contó con el apoyo de su madre, Violante de Aragón, y se alzó contra su padre. Poco a poco incorporaron ciudades a su causa, que declaraban desposeído de la corona a Alfonso.

El monarca se iba quedando sin apoyos, si bien encontró a un gran número de partidarios en su querida Sevilla. A lo largo de su reinado, Alfonso siempre había mostrado una especial afinidad por la capital hispalense. El fundador de centros como la prestigiosa Escuela de Traductores de Toledo, escogió esta ciudad como el lugar en el que fundar las Escuelas Generales de Latín y Árabe, así como la de Gramática.

Además, fue el artífice de las Reales Atarazanas, que tiempo más tarde se convertirían en el mayor astillero de Europa. Su devoción le llevó además a erigir un templo en Triana, la iglesia de Santa Ana, en agradecimiento por haberse curado una grave infección en un ojo. Por todas estas razones resulta evidente que los sevillanos le guardaran lealtad.

Alfonso X el Sabio Estatua

Estatua de Alfonso X el Sabio en Madrid

Sevilla «NO me ha dejaDO»

Sancho se fue granjeando la amistad de nobles e importantes familias castellanas, ganando cada vez más adeptos en la lucha contra su padre, si bien apenas combatieron con las armas. Con el tiempo, el príncipe se hizo con casi la totalidad del reino. Alfonso, acorralado, se refugió en Sevilla.

Por su parte Sancho evitó atacar la ciudad, pues el propósito de la contienda no era acabar con la vida de su padre. Los caballeros más destacados de la ciudad finalmente abandonaron al legítimo rey y acudieron a Córdoba para reconocer al nuevo monarca, que pasaría a la historia como Sancho IV ‘el Bravo’.

El lema de la ciudad procede, según la tradición, de la fidelidad de Sevilla con Alfonso. Se trata de un logogrifo (un acrónimo con un jeroglífico) compuesto de tres partes: en primer lugar, la palabra NO; a continuación, un elemento similar a una MADEJA de hilo de lana; y, por último, la sílaba DO.

El vocablo resultante se lee en su conjunto como «no-madeja-do» (no me ha dejado), que se interpreta como una frase puesta en boca de Alfonso, ya anciano, agradeciendo la fiel posición de Sevilla, que no le abandona ni siquiera en las peores circunstancias y en los últimos años de su vida.

Se refiere por tanto a la actitud de los sevillanos que, a fin de cuentas, defienden y toman parte por un rey que dio tanto a una ciudad que, por otro lado, había ayudado a reconquistar en 1248 junto a su padre, el rey Fernando III ‘el Santo’.

Nada que ver con la etapa de Franco

Un aspecto curioso de este acrónimo es su similitud con el noticiero semanal del régimen franquista, NO-DO (de NOticiario y DOcumentales). Se trataba de un boletín de noticias que, entre los años 1942 y 1981, se proyectaba en los cines españoles antes de cada película. Servía para informar de las actuaciones del régimen, principalmente en infraestructuras, que se estaban llevando a cabo en el país, con el claro fin de ensalzar la figura del dictador. Varias generaciones de españoles han crecido con la característica sintonía del NO-DO y las imágenes de Franco inaugurando embalses y pantanos.

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